El capital humano marítimo entra en la agenda estratégica nacional.

Fecha: 18 de septiembre, 2026

El debate sobre puertos, infraestructura y logística suele concentrarse en dragado, inversiones, conectividad y tecnología. Sin embargo, hay un factor que atraviesa cada una de esas variables y que pocas veces ocupa el centro de la discusión: quiénes tendrán la capacidad profesional para operar, conducir y transformar el sistema marítimo argentino.

Ese fue el eje de la exposición del director del Centro de Estudios Superiores del Mar Argentino (CESMAR), durante la Feria Internacional Portuaria, realizada en el Hotel Sheraton de Mar del Plata. Bajo el título “Capital Humano Marítimo como Interés Estratégico Nacional”, puso sobre la mesa una cuestión que excede la capacitación específica de una actividad: la necesidad de considerar el conocimiento y las competencias marítimas como un activo estratégico del país.

Con una mirada que vinculó educación, industria, puertos y desarrollo nacional, el director del CESMAR sostuvo que la discusión sobre capital humano no puede quedar subordinada a las necesidades coyunturales de las empresas o de cada puerto. La formación debe anticiparse a las transformaciones que atraviesa la actividad marítima y preparar profesionales capaces de desenvolverse en un escenario de mayor complejidad tecnológica, normativa y operativa.

“Un país marítimo no se define solamente por la extensión de sus costas ni por la cantidad de puertos que posee. También se define por la capacidad de sus hombres y mujeres para operar ese patrimonio y convertirlo en desarrollo.”

La reflexión apunta a una cuestión central para la Argentina. El país cuenta con una extensa fachada marítima, puertos de relevancia económica, una industria naval con capacidades acumuladas y actividades vinculadas con la pesca, el transporte, la energía y la economía azul. Pero el aprovechamiento de ese potencial requiere recursos humanos especializados y una formación capaz de acompañar la evolución tecnológica y productiva.

En ese sentido, la exposición puso especial énfasis en la necesidad de jerarquizar la educación marítima, fortalecer los procesos de profesionalización y generar nuevas trayectorias formativas que articulen la experiencia de quienes trabajan en el mar con los niveles superiores de educación.

El desafío no se limita a la formación para el puesto de trabajo. También implica desarrollar capacidades en navegación, seguridad, gestión, tecnología, logística, protección marítima, factores humanos y nuevas competencias asociadas a la transformación de la industria.

Para el CESMAR, esa mirada supone además una redefinición del lugar que debe ocupar la formación marítima dentro de las políticas públicas. La capacitación deja de aparecer como un componente auxiliar de la actividad para convertirse en una herramienta vinculada directamente con la seguridad, la productividad, la competitividad y la soberanía de las capacidades nacionales.

“La infraestructura puede construirse, la tecnología puede incorporarse y los equipos pueden adquirirse. Pero las capacidades profesionales necesitan tiempo, planificación y una política sostenida de formación.”

La intervención del director del CESMAR introdujo así una dimensión que resulta particularmente relevante para la agenda portuaria: el desarrollo de infraestructura sin una estrategia equivalente para desarrollar a las personas que deberán utilizarla y gestionarla tiene un límite estructural.

La discusión adquiere mayor profundidad frente a los cambios que atraviesan el sistema marítimo internacional. Automatización, digitalización, nuevas exigencias ambientales, transición energética, evolución de los sistemas de navegación y mayores estándares de seguridad están modificando los perfiles profesionales requeridos por puertos, buques e industrias vinculadas al mar.

En ese escenario, Argentina enfrenta la necesidad de pensar qué capacidades humanas necesitará para sostener y ampliar su actividad marítima durante las próximas décadas. La pregunta ya no es solamente cuántos puertos puede desarrollar o cuánto puede transportar, sino qué conocimiento, formación y liderazgo profesional tendrá disponible para operar ese sistema.

La exposición del director del CESMAR dejó planteado, en definitiva, un concepto con implicancias que trascienden al sector educativo: el capital humano marítimo debe formar parte de la planificación estratégica nacional.

Incorporar esa perspectiva a la política portuaria y marítima significaría vincular de manera más estrecha infraestructura, logística, industria naval, educación y empleo especializado. También implicaría anticipar las necesidades de formación antes de que la falta de profesionales y técnicos se convierta en una restricción para el crecimiento.

El mensaje que emergió de la Feria Internacional Portuaria fue concreto: si el mar es un activo estratégico para la Argentina, las personas capaces de trabajar, conducir y desarrollar sus actividades también lo son. Y esa discusión, por su alcance, ya no pertenece exclusivamente al ámbito marítimo. Forma parte de la agenda de desarrollo nacional.